Historia. Cuando el otoño dejó de ser época de vendimia
Durante siglos, septiembre y octubre fueron sinónimo de vendimia.
Tanto, que en la Francia revolucionaria llegaron a llamar Vendimiario al mes que comenzaba a finales de septiembre.
Era el momento de entrar en las viñas, cortar los racimos y celebrar una cosecha que marcaba el ritmo de pueblos enteros. Pero algo está cambiando.
El aumento de las temperaturas está acelerando la maduración de la uva y adelantando cada vez más las vendimias.
Hoy, en muchas zonas de España, cuando llegan las primeras hojas del otoño, buena parte de la uva lleva ya semanas en la bodega.
Este mismo año hemos visto vendimias comenzar en agosto en lugares donde históricamente septiembre marcaba prácticamente el inicio de la recogida.
¿Significa eso que ya nadie vendimia en otoño?
No del todo.
Todavía quedan parcelas de mayor altitud, zonas especialmente frescas y variedades de maduración lenta que llegan hasta octubre.
Incluso existen pequeñas producciones de vendimia tardía que esperan hasta noviembre buscando una concentración y una maduración muy determinadas.
La vendimia sigue siendo uno de los grandes símbolos del otoño.
Pero quizá dentro de unos años tengamos que recordar que hubo un tiempo en el que octubre olía a uva recién cortada.
El vino también cuenta la historia del clima.
Y esa historia está cambiando delante de nosotros.








